Estudio Jurídico Rosero & Asociados
· 20 de noviembre ·
LEY DE CONVIVENCIA Y ARMONÍA EN EL HOGAR.
Los hombres son más fríos; las mujeres más emotivas. Ambos sexos deben buscar un punto medio para lograr la armonía en su hogar. El hombre corresponde mejor a la mujer cuando se sensibiliza y la mujer entiende mejor al hombre cuando racionaliza.
MUJER ALTIVA.-
Poner a un esposo inconsciente en el filo de la navaja, para hacerlo
reflexionar y valorar a su mujer, es una idea inteligente; pero seguir con el juego destructivo sin detenerse a tiempo es una estrategia que se volverá contra la mujer. Cuando un hombre se equivoca, puede levantarse y volver a luchar si su esposa lo apoya, pero permanecerá en el suelo si su esposa lo denigra. La mujer altiva y autoritaria, destruye la convivencia feliz y la armonía que debe imperar en el hogar. La mujer, compañera inteligente, siempre gana las batallas con sus mejores armas: el amor, la seducción y las caricias.
HOMBRE MACHISTA.-
En la sociedad latinoamericana es raro que un matrimonio fracase sin que antes la mujer haya hecho todo por salvarlo. Los hombres, inmersos en su trabajo, con un estilo de vida cotidiana, autoritario y malhumorado, suelen ser los causantes de la avalancha de infelicidad familiar y desarmonía en el hogar. Los hombres no son dueños de las mujeres. El acta de matrimonio no es una factura y nadie tiene el derecho de tratar a su cónyuge con ínfulas de propietario. El sujeto machista trata a su esposa como una alumna neófita, sin entender que ella se casó no para ser instruida por un profesor pedante, petulante, agresivo, sino para ser socia, compañera y complemento de un hombre verdadero.
MUJER REALIZADA:-
Las personas deben superarse no sólo por su bien, sino por el bien de su matrimonio. La realización individual es indispensable para que exista convergencia en la pareja. Una de las principales causas de rupturas conyugales es la realización dispar. Uno sigue creciendo y otro se estanca, hasta que dejan de tener ideales comunes. La mujer casada puede lograr mayor plenitud si tiene una actitud positiva y emprendedora. Sentirse agobiada es sinónimo de inutilidad. Ser inútil no es hacer pocas cosas, sino hacer muchas con apatía y desgano.
CABEZA DEL HOGAR.-
El hogar debe ser una sociedad armónica de cooperación mutua, pues cada miembro tiene su propia misión. Familiarmente, nadie es jefe de nadie; pero, administrativamente, quien tiene mayores responsabilidades tiene mayor autoridad.
Si el hombre administrativamente, es un irresponsable, la mujer tendrá más autoridad que él; pero si él realiza con valor y entrega su papel, la mujer está obligada a darle su lugar de líder.
Mujer: no origines la lucha por el poder. Apoya a tu esposo. No des órdenes contradictorias a los hijos. Empieza por aceptar el Orden Natural.
Mujer: si tienes un esposo responsable, no eres la autoridad máxima de la casa, pero sí la base sobre la cual se fijan los lienzos para que tus seres queridos puedan pintar obras maestras. Tu mujer, constituyes las raíces de la sociedad. Eres la energía que mantiene en pie al hogar; la savia que nutre cada una de las ramas del árbol familiar. Si renuncias a tu misión, tarde o temprano el roble se seca y se viene abajo.
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