1.- Afecta el área financiera.-
" y si esto fuere poco, te habría añadido mucho más ( 2 Samuel 12:8b).
Cuando un hombre está en una edad productiva, aparecen mujeres con espíritu de seducción, para atraparlos. Muchos han caído en esta trampa, en este tremendo engaño que los ha llevado a ver cómo se esfuma lo que han conseguido durante años de esfuerzo y trabajo, quedando sólo el recuerdo de un pasado exitoso. La infidelidad conyugal es uno de los grandes enemigos de la sociedad actual, ésta ha logrado que miles y miles de parejas lleguen a los tribunales presentando demanda de divorcio, rompiendo el pacto con la persona que habían prometido amar para toda la vida. Niños desprotegidos y empresas completamente quebradas, quedan como consecuencia de esta situación de pecado. En Juan 5: 27-30 Jesús se refiere al adulterio:" Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala y échala de ti, pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno". El Señor no le pudo entregar a David todas las bendiciones que le tenía preparadas pues el mismo rey se encargó de frenarlas ya que el pecado detiene la bendición financiera. Cuando te das cuenta de que estás en pecado, te arrepientes de el, eres una persona completamente libre; comienzas una nueva empresa sobre la cual Dios derramará su bendición, permitiéndote bendecir con empleo a otras personas. Con el arrepentimiento verdadero, genuino y la confesión del pecado, la crisis familiar la superas de la misma manera que la crisis financiera, que la tuviste al borde de la destrucción.
2.- Abre la puerta a un espíritu de violencia.
" Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada,,," ( 2 Samuel 12:10a.).
Generalmente cuando las personas incurren en el pecado de la infidelidad y se encuentran con la noticia de un embarazo, su primera reacción es pretender tapar la falta con la práctica del aborto; es decir, piensan en matar al hijo de sus entrañas, esto es homicidio.
El aborto es una práctica abominable a través de la cual se le quita a un hijo el derecho a venir a este mundo. David vio cómo de su misma casa la violencia se levantaba; su propio hijo Absalón mató a su medio hermano Amnón después que él hubo abusado sexualmente de su hermana Tamar. Años después, Absalón se sublevó contra David y quiso derrocarlo para convertirse en el rey de Israel. Varias personas murieron protagonizando un tiempo de violencia al interior de la misma familia de David.
3.- Vergüenza pública.
" ...y les daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol " ( 2 Samuel 12 :11b).
La Biblia dice que todo lo que los hombres hacen en secreto será manifestado en público, lo que se dice en lo oculto, será escuchado a plena luz del día. David solo había pecado con una mujer y era como si diez veces las consecuencias de este pecado hubiera venido contra él porque su propio hijo Absalón se le sublevó y llegó a la casa de David allegándose a diez de las concubinas de su padre, en la misma terraza donde este pecó con Betsabé. Este fue un acto lamentable, y vergonzoso del que todo el pueblo de Israel tuvo conocimiento. David quiso encubrir su pecado, pero Dios lo desenmascaró en público. Ningún padre puede aceptar que su hijo cometa pecados de tal índole y por eso David, un nombre íntegro y recto, se sintió desecho al ver que su propio hijo había abusado de las mujeres que le pertenecían. La situación doblegó el corazón del rey, pero tuvo que comprender que eran las consecuencias de su pecado.
4.- Abre la puerta de la maldición.
"... He aquí yo haré levantar el mal sobre ti ...( 2 Samuel 12:11a)
David era consciente de que por causa de su pecado la maldición había entrado a su propia casa y, como dice Salomón: "La maldición nunca llega sin causa ". Una pequeña debilidad del rey acarreó maldiciones en su vida y prácticamente arruinó su reino. En ese momento David tiene que confesar su pecado (2Samuel 12:13). Su arrepentimiento fue verdadero, genuino, acompañado de lágrimas y dolor profundo, con el deseo de renunciar a todo. El fruto del arrepentimiento del rey fue que jamás volvió a incurrir en algo similar; rompió definitivamente con aquel pasado pues le dolió en el alma haber ofendido a Dios. Él no hizo una oración superficial, sino una con verdadero lamento, de la cual surgió el Salmo 51, en el cual expresa: " Al corazón contrito y humillado no despreciarás tu, oh Dios" ( Salmos 51: 17b).
5.- Entra espíritu de muerte a la familia.
" ...También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá" ( 2 Samuel 12: 13-14).
De todas maneras quedaron consecuencias funestas en la familia. Aunque Dios no quitó a David de en medio, el hijo que había venido por causa de la relación pecaminosa, recibió dichas consecuencias. David ayunó y oró implorando misericordia, ya Dios había tomado una decisión y el niño murió. Tiempo después en una de sus meditaciones al respecto, David compone el Salmo 32 en cuyos primeros versículos dice: " Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño".
David mira las cosas desde otra óptica y reconoce que ciertamente no hay como vivir en paz con Dios. El hombre que está a paz y salvo con su Creador es una persona feliz, tranquila y dichosa que no permite el engaño en su espíritu. En el mismo Salmo, David reflexiona: "Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano" ( Salmos 32: 3-4). El contenido de los versículos 3 y 4, nos muestran las consecuencias del pecado no confesado.
"Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira has sido sanado, no peques más, para que no te venga alguna cosa peor" (Juan 5: 14).
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