sábado, 7 de diciembre de 2019
CREMATOMANÍA: CUANDO LA OBSESIÓN POR EL DINERO SE VUELVE ENFERMEDAD
El excesivo apego a las riquezas tiene un nombre en psicología médica, y se inscribe en el marco de las llamadas “manías”: se llama crematomanía o deseo obsesivo por acumular dinero y riquezas. Según los expertos, esta patología, como todas las manías, se ha vuelto cada vez más frecuente dada la excesiva idolatría al dinero que conlleva la sociedad de consumo.
La palabra manía viene del griego antiguo manía que significa “locura, demencia o estado de furor”. Es un trastorno mental que consiste en una elevación anómala del estado anímico frente a determinados estímulos o cuestiones.
Avaricia desmedida e incontrolable, insatisfacción permanente y resentimiento son algunos de los rasgos más representativos de las personas que sufren crematomanía. Todos síntomas que, en la mayoría de los casos, los enfermos niegan padecer.
Debido a su obsesión por el dinero, este tipo de individuos son capaces de anteponer prácticamente todo a la búsqueda de riquezas. Familia, amistades, entorno social, valores… Todo queda en un segundo plano o menospreciado. Eso suele llevar a cierto aislamiento o al distanciamiento, al menos, de quienes no ponen toda su pasión en poseer y apuntalan sus vidas sobre la base de otros valores y objetivos.
En general, detrás de la ambición desmedida se esconden emociones primarias mal resueltas, como la necesidad excesiva de reconocimiento social o profesional, el deseo de liderar o estar por encima de los demás, etc. En este marco, el dinero se vuelve un medio para saciar necesidades que nunca se resuelven, profundizando un vacío que pide más y más. Sin límite.
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