miércoles, 8 de enero de 2020

LOS NIÑOS NECESITAN DESPRENDERSE POCO A POCO DE LOS PADRES

Si tu hijo tiene “mamitis”, ámalo más que nunca
Pronto crecerá, y ese tiempo donde quería estar junto a ti todo el tiempo, no volverá.

En el silencio de la madrugada se escuchan sus pasos. Arrastra un perro de peluche y sus miedos nocturnos. Se escurre en nuestra cama sigilosamente y su cuerpito fresco poco a poco se entibia con el mío. Mi hijo, una vez más viene a mi lado y me dice “mami, quiero estar contigo”.

Nacemos indefensos, y nuestra madre siempre es nuestro primer refugio. ¿Por qué nos empecinamos en querer que los niños se despeguen de sus progenitores cuando aún no están listos para hacerlo? La autonomía e independencia de un niño es un proceso paulatino, y de esto quiero hablarte hoy, de mamá a mamá.

Mi hijo tiene mamitis
Apenas ha comenzado el jardín de infantes. Es mi bebé, aunque cada día que pasa se me escurre en las manos y veo cómo crece sin pedir permiso. En algunas ocasiones lo veo osado y atrevido, y en otras es un pollito mojado que viene a guarecerse bajo mi ala. Y aquí estoy, para ayudarlo a crecer, sin presiones, con confianza y con respeto.

Sí, mi hijo a veces tiene “mamitis”. Y eso está bien. Los niños quieren estar junto a su madre porque es un llamado de la naturaleza, es el instinto de supervivencia hablando en simples actos; es el curso de la vida. Nuestros hijos buscan refugio y contención, pero también esa seguridad que les da volver a su base cuando se han despegado un poquito de mamá.

No es capricho, es desarrollo emocional
Tu hijo no pide caprichosamente por ti para manipularte, ni para que se haga su voluntad porque sí. Tu hijo pide por ti porque te necesita, y esta seguridad que le brindas forma parte de su sano desarrollo emocional.

El contacto físico de una madre con su hijo garantiza la supervivencia de éste, y pone en marcha una serie de procesos cognitivos y emocionales que benefician y favorecen al vínculo, así como al crecimiento neuronal del niño.

Un bebé de 7 ú 8 meses, que está en plena etapa de angustia de separación, llorará por su madre inclusive si ésta se mete en el baño por pocos minutos. Aún recuerdo que mis hijos me seguían por toda la casa y no podían perderme de vista ni un segundo, literalmente. Es necesario que las mamás nos informemos y sepamos que ello forma parte del desarrollo emocional del bebé, para así poder brindarles todo nuestro apoyo y seguridad.

La mamitis según la edad
Un niño de un año aproximadamente puede sentirse inseguro y temeroso cuando su madre se aleja de su campo visual. Es lógico, pues se encuentra en plena etapa de la llamada ansiedad de separación, etapa que puede durar desde la primera infancia hasta los primeros años de la escuela primaria, según el temperamento del niño y sus padres.

Luego, cuando el niño va creciendo, los llantos, rabietas y berrinches para que mamá se quede a su lado, son menos frecuentes, sin embargo, también es algo a lo que debemos prestarle atención. Ellos nos necesitan, pero debemos saber brindarles seguridad de manera firme y cariñosa. Si en cada situación donde tu hijo llora te muestras nerviosa y afligida, él volverá a usar esa táctica para que no te alejes, una y otra vez.

Los niños necesitan desprenderse poco a poco de sus padres para lograr autonomía e independencia, pero somos nosotros quienes debemos tener primero la seguridad para poder hacerlo.
Se me estrujaba el corazón cuando faltaban pocos minutos para que mi hija se subiera por primera vez al bus escolar, para ir a un paseo con sus compañeros de escuela. Tenía apenas 4 años mi chiquita, y yo estaba más emocionada que ella. Pero cuando volteó a mirarme le dije “¡Adelante hija, lo vas a pasar hermoso!”, aunque por dentro moría de ganas de llorar un poco, (y eso hubiera sido terrible para su sensación de seguridad, que tanto necesitaba en ese momento).

¿Qué puedo hacer yo como mamá?
Todas nos deshacemos en pedazos cuando tenemos que salir a trabajar y nuestro bebé se queda llorando mares, o cuando nuestro hijo nos dice con lágrimas en los ojos “¿Volverás pronto, mamá?”. Sin embargo, esa culpa que sentimos y esa angustia que nos invade cuando nuestro niños nos reclaman, debemos superarla, por el bien nuestro y el de ellos.

Claro que también puede suceder que te vayas al extremo y te sientas tan agotada y frustrada que los pedidos y reclamos de tu hijo comiencen a enfurecerte. Tranquila, eres mamá, y es completamente normal que te sientas así. Pero lo importante es saber qué hacer desde nuestro lugar para ayudar a nuestro hijo a llevar adelante sanamente su proceso de separación e independencia, sin llenarnos nosotras de culpa y estrés en el intento.

Mantén la calma
Suena trillado, pero si fuésemos conscientes de que esto es el puntapié de todo en la maternidad, haríamos el intento más seguido. Cuando tu hijo llore y pida por ti desesperadamente, o cuando simplemente quiera ir contigo a todas partes, no te enojes. No te enfades con él ni le grites, mantén la calma. Piensa que él te ama, y no hay amor más grande que el que te dan tus hijos cuando son pequeños.

Practica
Si comienzas pronto a trabajar y no sabes cómo harás para irte de casa sin dejar a tu hijo llorando y angustiado, comienza a introducir a tu niño a las personas que lo cuidarán. Asimismo, asiste a reuniones, cumpleaños, o parques, para que tu hijo socialice y se acostumbre a estar con otras personas.

Escucha sus señales
Muchas veces cuando un niño pequeño está cansado, o tiene sueño o hambre, es cuando más buscará a su mamá. Intenta no separarte de él en estos momentos. Bríndale todo lo que necesita y hazle entender con gestos y palabras que mamá está allí y no hay nada de qué preocuparse. Transmitirle seguridad al niño hará que poco a poco vaya desarrollando su autonomía.

Si tu hijo tiene “mamitis” ámalo más que nunca
Recuerda que un niño que tiene “mamitis” es completamente normal. El apego que proporcionan nuestras caricias, besos y abrazos favorecen al desarrollo cognitivo y emocional y brindan el espacio correcto para que la autonomía e independencia se desarrollen paulatinamente.

Ama y protege a tus hijos, tus brazos son su mejor refugio, y tu mirada es todo lo que necesita para sentirse seguro. Piensa que pronto crecerán y ese tiempo donde querían estar junto a ti todo el tiempo, no volverá. ¡Aprovecha al máximo este amor desinteresado!

LA FAMILIA PRIMERO

Un buen padre es aquel que pone a su familia primero
Un buen padre no es el que paga las cuentas de sus hijos, sino el que se involucra en la crianza.

Tal vez creas que un buen padre es aquel que manda a sus hijos a las mejores escuelas, que paga las cuentas, que justifica su ausencia comprando obsequios, que planea vacaciones dos veces al año y que trabaja de sol a sombra para mantener a su familia. Analizando esas acciones, cualquiera diría que es un excelente padre.

Muchos sabemos que no solo el dinero y las cosas materiales garantizan el verdadero compromiso que se adquiere al ser padre. Ser un buen papá, va más allá de eso, es saber que la familia es lo primero, es comprometerse en la crianza, es estar ahí en las buenas y en las malas; es un cúmulo de acciones que no tienen nada que ver con lo monetario.

Distintas maneras de amar
Sería un atrevimiento de mi parte generalizar las demostraciones de amor de los padres hacia sus hijos, ya que todos tenemos distintas maneras de amar. Existen papás que no son muy efusivos al expresar sus sentimientos y emociones, por lo que recurren a tener una manera de criar fría y ausente, otros son sobreprotectores, estrictos, desobligados o desinteresados. ¡En esta vida hay de todo!

Sin embargo, existen algunas características que sin duda reflejan que un hombre es un excelente padre, como por ejemplo:

1 Nunca se marcha
Son aquellos padres que permanecen con sus hijos y su familia en todo momento, sin importar la adversidad. Nunca pensarán a la primera de cambio en marcharse y abandonar a sus hijos, por más que la situación por la que atraviesen los orille a dudar.

Sus hijos son sagrados, únicos, especiales y lo más maravilloso que la vida les haya otorgado. Son padres que comparten con su esposa la emoción desde que se desarrollan en el vientre, que lloran y se estremecen por experimentar cualquier tierna mirada, sonrisa, palabra y elocuencia de sus hijos.

2 La familia es el amor más grande
Algunos hombres se dedican cien por ciento al trabajo, su prioridad para ellos es obtener el dinero para poder mantener a su familia; en ocasiones trabajan por largas jornadas sin darse cuenta que su esposa e hijos lo esperan en casa. Incluso habrá días en los que su presencia en los eventos familiares o escolares tendrá que asistir, sin embargo, no lo podrá hacer por dedicarse a otras cosas.

Un buen padre deja todo lo que esté haciendo por correr a casa con su familia, sabe que su prioridad son ellos y que es el único lugar y compañía que realmente disfruta y se siente en paz; pues son su apoyo. Su mirada se ilumina al llegar y abrazarlos; incluso es aquel padre que piensa en sorprenderlos con pequeños detalles sin ser lujosos o caros.

3 Se involucra en la crianza
Es aquel que se preocupa por la crianza de sus hijos, por ello trabaja en equipo con su esposa para educarlos con valores, límites y reglas. Ellos saben que tienen son el ejemplo que sus hijos imitan, por lo tanto, se esforzarán al máximo para hacer buenas acciones y controlar sus emociones.

Los buenos padres enseñan a sus hijos a ser buenas personas, a tratar con respeto, amabilidad y generosidad; incluso cuando son niños se les explica cómo deben de tratar a una mujer y si son niñas se les enseña el valor que tienen para ser independientes y que en el futuro no dependan de ningún hombre para ser felices.

4 Motivación al tope
Son padres que se involucran mucho en las actividades de sus hijos, que comparten tiempo de calidad. Son los que se ponen la camiseta del equipo favorito de sus hijos y salen a jugar, motivándolos a conquistar sus sueños y metas.

Ellos conocen las habilidades y destrezas de sus hijos, por tal razón, suelen hacer que ellos las exploten al máximo. También son aquellos que reconocen el esfuerzo y dedicación de sus hijos y aplauden sus logros.

5 Siempre presente
En la salud y en la enfermedad, en las alegrías o tristezas, en los desafíos o en las adversidades, en los fracasos o éxitos, siempre estarán esos padres maravillosos acompañando a sus hijos, guiándolos y apoyándolos.

Conocen tanto a sus hijos que siempre estarán anticipándose a cubrir sus necesidades. Son padres que escuchan y no juzgan, que son confiables y que aman incondicionalmente. Son capaces de dar la vida por su familia.

6 Hacen lo que sea para que sus hijos sean felices
Ellos nunca dejarán que sus problemas o dudas afecten a sus hijos, siempre procurarán que todas sus decisiones sean encaminadas al bienestar de ellos; puede pasar que tenga miedo o temor a equivocarse, sin embargo, siempre aparentará tener esa fortaleza que guía con sabiduría a su familia. ¡No pondrá en riego el bienestar de su familia por nada del mundo!

Ser un buen padre es un gran reto, ya que se requiere de trabajo constante, de ser tolerantes, pacientes y amorosos. Sobre todo de adquirir ese compromiso real al momento de que son bendecidos al ser papás.

LOS PADRES NO SON PERFECTOS

Tus padres no son perfectos, pero hicieron lo mejor por ti
Tus padres hicieron lo mejor que pudieron y gracias a ellos eres un mejor ser humano.

Vamos por la vida como si hubiéramos llegado aquí por arte de magia, creyendo que todo lo obtenemos de nuestros padres es nuestro derecho. Quizás esa sea cierto hasta cierta edad; sin embargo, cuando ya tenemos conciencia de todo lo que nuestros padres hacen por nosotros, deberíamos actuar con más consideración y respeto hacía ellos.

Por fortuna, a todos nos llega una edad donde -a la fuerza o por las buenas-, nos damos cuenta de cómo es la vida real de un ser humano. A algunas personas les llega con la mayoría de edad, mientras que otros se dan cuenta con un fuerte golpe de la vida.

Lo cierto es que llega un momento en la vida donde esa frase que solían decirnos nuestras madres en la adolescencia se cumple como una suerte de presagio:«Solo cuando tengas hijos entenderás». Y si, efectivamente, solo cuando se es padre o madre uno se entera de lo que «cuesta» serlo.

Los padres no son perfectos
Y no esperamos que lo sean. Es cierto que cuando somos niños idolatramos a nuestros padres, ellos son el reflejo de la persona que aspiramos llegar a ser; pese a eso, esa visión cambia cuando llegamos a la adolescencia y comenzamos a entrever sus fallas.

Comenzamos a notar que muchas veces nos piden que hagamos cosas que ellos no hacen, que de vez en cuando nos mienten, aunque insisten en que seamos honestos con ellos. Es entonces cuando comenzamos a reprocharles sus fallas. A esa edad nos sentimos los dueños del mundo y creemos que jamás sintieron o pensaron como nosotros. ¡Ja! Solo en la edad adulta nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos.

Si, ellos no son perfectos; pero de hecho saben mucho más que nosotros tanto por su edad como por sus experiencias. Por eso, por todos sus dolores y sufrimientos es que tratan de que nosotros hagamos las cosas que ellos no hicieron, que no cometamos los errores que ellos cometieron; ellos desean que tengamos una vida que ellos no tuvieron.

Todo lo que tuviste y tienes lo debes a tus padres
Aunque te cueste reconocerlo o el orgullo no te lo permita, si tienes cierto grado de estudio o una mejor posición económica e incluso una familia más estable y una casa más bonita; todo lo debes a tus padres y te voy a decir la razón.

Tus padres en primera te dieron la vida. Muchas veces se fueron a la cama agotados de cansancio tras cuidarte después de una enfermedad, dejaron de comprarse cosas que necesitaban para que tuvieras cubiertas tus necesidades.

Además de eso, asumieron deudas increíbles para que fueras a estudiar esa carrera que deseabas, y aunque fuera algo que no querías estudiar lo hiciste porque de una forma u otra tenías la certeza que eso te iba a llevar a un mejor futuro.

Puede ser que ahora que lees esto digas: «¡Ah! Es que no pedí venir al mundo, esa era su obligación». Sí, no pediste nacer, pero ellos bien hubieran podido optar por ser las personas más despiadadas y descuidadas contigo (tu sabes que hay «padres y madres» que no merecen ese título). Pese a eso, hicieron por ti lo mejor que pudieron con sus medios, su educación, las enseñanzas que recibieron de sus padres y de las experiencias de su vida.

Yo hace unos años conocí a una madre que se sacrificaba de más por un par de hijas mal agradecidas que tenía. Si ella tenía un par de zapatos nuevos, ellas se los ponían y dañaban sin que esa señora chistara ni tan siquiera un poco. Muchas veces la vi acostarse a dormir sin haber comido nada porque ella se sacrificaba para que los demás comieran. Sí, ella ciertamente se sacrificaba mucho por sus hijas aunque no lo merecieran.

Lo quieras o no, estás en deuda
Esto no es algo que lo diga alguna ley (aunque en algunos países cuando eres adulto y tus padres están desamparados, debes mantenerlos aunque ellos no se hubieran hecho cargo de ti de pequeño), pero es una obligación moral que todos tenemos con ellos. Y no es porque se hayan ido a la cama sin comer, o se hayan endeudado para darnos lo que ellos no tuvieron; es porque son nuestros padres.

Más allá de lo que concierne al dinero o a los sacrificios, ellos hicieron y hacen todo por amor a nosotros. Cuando se es padre se ama y se hacen sacrificios hasta el último día de vida.

Ahora bien, no es que estés obligado a «pagar esa deuda», lo haces o no lo haces, tal y como ellos hicieron contigo; eso ya es cosa de cada ser humano y de lo que tenga en su corazón. Nadie debe dar nada por obligación.

Hay personas que no fueron cuidados por sus padres y en cambio fueron sus tíos y abuelos los que vieron por ellos. En algún momento de la vida resurgen sus padres, y ha sido tal la crianza que recibieron de parte de sus cuidadores que terminan dando bondad, cuidado y amor a los padres que jamás vieron por ellos. También hay personas que no responden de igual manera, pero eso es cuestión de índole personal y no nos corresponde juzgarlos por sus decisiones.

La vida no es fácil
Es posible que la vida no nos trate como hubiéramos querido; sin embargo, para hacernos el camino más fácil, pone en éste a nuestros padres.

Ellos se esmeran por ser mejores que sus antecesores, no porque se avergüencen; solo aprendieron de los errores que tus abuelos cometieron con ellos. Así mismo harás tú. Darás a tus hijos lo mejor de ti y en eso tienen mucho que ver tus antepasados, porque son años de conocimiento que se pasan de generación en generación, siempre con mucho amor.

Sé que de una forma u otra eres consciente de los sacrificios que tus padres hicieron por ti, pero no esperes a su muerte para hacerte decir: «Gracias por todo, los amo».

Ve a verlos, visítalos, abrázalos y diles cuanto les amas, hoy. Tú, que ahora eres padre o madre, sabes lo que ellos pasaron contigo y no estaría de más que se lo hicieras saber.

HIJOS MALCRIADOS, QUE HACER AL RESPECTO

Señales que indican que tu hijo es «malcriado» y qué hacer al respecto
¿Qué estás haciendo tú para que tu hijo se comporte como un "malcriado"? Revisa estos consejos para comprenderlo y ayudarlo a manejar sus emociones.

Todos nos esforzamos por hacer lo que mejor podamos para que los niños aprendan, sean felices, saludables y lleguen a ser  buenas personas en este mundo. Pero ¿qué pasa cuando el niño no aprende y es más bien grosero?

No sentir culpa
¡Tranquila! Los padres nos equivocamos mucho con mucha frecuencia, por eso debemos revisarnos constantemente, y perdonarnos para corregir la marcha y seguir adelante.

Revisar nuestra forma de crianza
Analiza con sinceridad tus conductas y la manera en la que te diriges a tus hijos, y principalmente cómo los estás disciplinando.

La niñez no es sinónimo de ignorancia
Los niños aprenden y entienden, solo es cuestión de verlos como personas con entendimiento y tratarlos de esa manera, entonces ellos harán todo por llegar a ser lo que tú esperas de ellos.

Ahora, responde con sinceridad:

-¿Tu hijo hace berrinches con frecuencia?

-¿Te ha avergonzado frente a otros por su conducta o respuestas?

-Cuando le hablas, ¿te obedece o te ignora olímpicamente?

-Nada le parece, nada le gusta y siempre parece estar a disgusto

-¿Hay que ofrecerle algo, amenazarlo o rogarle para que haga lo que se le pide?

Si has respondido que sí por lo menos a dos de las preguntas, entonces, efectivamente estás malcriando a tu hijo.
Cuando has revisado tu manera de educar a tu hijo y te das cuenta que las cosas no están saliendo tan bien como las pensaste y tu hijo  se está comportando como un “malcriado”, es tiempo de poner en práctica y probar estas sencillas recomendaciones:

Hay que poner límites claros
Ejemplo: Al terminar de jugar, los juguetes se ponen en esta caja. Podemos salir a jugar cuando la cocina esté limpia.

Las reglas se ponen antes de empezar el juego preferentemente y se aceptan mucho mejor cuando se establecen de común acuerdo.

No cedas ante el berrinche o la manipulación
Sin gritar, mucho menos pegar, pero dejando muy en claro que las cosas se harán cuándo y cómo tú lo digas.

Se practica en casa pero si algún día te ocurren la calle o frente a amistades, no temas, y reacciona con la misma paciencia de siempre. Sé firme en dar una indicación, y luego simplemente ignora el drama y vete a continuar lo que estabas haciendo.

No cedas, no entres en negociaciones.

Cumple las reglas establecidas
Las reglas son para respetarlas, por eso piensa muy bien antes de poner alguna y piensa en que tú también la vivirás y la respaldarás.

Dale asignaciones en casa y una  responsabilidad
Cuando el niño sabe y siente que se le puede confiar algo porque lo hará muy bien, su autoestima crece al igual que su seguridad personal. Dale la oportunidad de hacer algo él solo, de resolver, y seguro no te decepcionará, pues saber que tiene tu confianza es un mundo de nuevas fortalezas para él.

Dale el don del esfuerzo y la perseverancia
Jamás le des todo cuanto pide al momento que lo pide, solo le estarás haciendo un terrible mal. Cría a tu hijo bajo la bendición del esfuerzo y trabajo para lograr todas las metas que establezca en su vida.

Mediante tu ejemplo enséñale a dar servicio a otros
Prestar servicio desinteresado por otros le permitirá ver y entender que sus necesidades no son precisamente las más importantes o prioritarias por atender y que la amabilidad debemos darla para poder recibirla.

Tu hijo no es perfecto ni producto terminado, lo mismo que tú,  y requiere de un padre y una madre que le muestren cómo hacer las cosas sin insultos o regaños. Tu hijo requiere de tiempo y paciencia para aprender. El amor no está peleado con la disciplina ¡al contrario!  La disciplina y congruencia de lo que se enseña con lo que se hace, es la mejor muestra de interés y amor que un niño puede recibir de sus padres.

Ten paciencia, mejora tus hábitos y verás que muy pronto  la conducta de tu hijo mejorará radicalmente.

EL RESPETO

El respeto es un valor fundamental que deben aprender los hijos; recuerda que ese conocimiento tendrá valor cuando ellos comiencen por respetar a sus padres, para luego entonces respetar a todas las personas que les rodean.
Si buscas que tu hijo sea respetuoso comienza a serlo tú mismo con quienes te rodean
El respeto no solo es un valor fundamental para tener buenas relaciones, sino que además crea vínculos sólidos con los padres.

Muchas personas creen que el lugar indicado para que sus hijos aprendan los valores morales es en el colegio, por ser una institución dedicada a la enseñanza en todos los aspectos. Sin embargo, esa idea es totalmente errónea, ya que los valores se deben enseñar en el seno familiar, para reforzar ese aprendizaje en el colegio y en la vida cotidiana.

Existen situaciones en las cuales los padres dedican todos sus esfuerzos por enseñar a sus hijos sobre los valores; pero lamentablemente ese aprendizaje se va moldeando poco a poco por la influencia de las personas que tienen contacto directo con los hijos o por la exposición a los medios de comunicación inapropiados para su edad.

Eso da una expectativa más amplia sobre el por qué los valores se pierden fácilmente, dejando una reflexión sobre la carga de culpabilidad, ya que no siempre las conductas inapropiadas de los hijos son un error de los padres.

Dicho lo anterior, podrás comprender que los valores morales se deben enseñar en casa y para que estos conocimientos tomen fuerza y sean conocimientos bien fundados y arraigados, como padres debemos estar bien atentos a los que hacen los hijos, con quiénes se relacionan y la manera en cómo ellos controlan sus emociones en distintas situaciones.

Padres respetados por sus hijos
«¡Te odio, eres el peor padre del mundo!, ¡Desearía mejor no tener padres!, ¡Son nefastos!» Una larga lista de insultos es común observar en algunos niños o adolescentes, perdiendo el respeto por sus padres de manera sencilla y sin medir las consecuencias de sus acciones, puesto que ellos saben que aunque tengan alguna conducta hiriente y mal intencionada hacia sus padres, siempre recibirán un perdón y no habrá represalias.

El respeto debe ser un valor cimentado en el seno familiar, para que así pueda ser practicado en el colegio y en otras áreas de la vida cotidiana. Por ello, es que por ninguna razón debemos permitir a los hijos que actúen de manera hiriente hacia nosotros, ya que eso dará mucho de qué pensar sobre cómo es que los estamos criando.

Por tal motivo, aquí te dejo algunos consejos esenciales para poder enseñar a tus hijos sobre el respeto, comenzando por nosotros mismos, los padres:

1 Siendo un ejemplo a seguir
Seguramente habrás escuchado que los niños son como esponjas ya que todo conocimiento es absorbido fácilmente de manera natural e innata. Por tal razón debemos enseñarlos sobre el respeto de una manera sencilla, esto es teniendo una buena convivencia familiar. Si comienzas por respetar a tus propios padres y a tu cónyuge, es más fácil que tus hijos traten de imitarte.

En este punto es esencial enseñar a los hijos a diferenciar y controlar sus emociones, puesto que es normal que al estar enfadados nos expresemos de forma hiriente y por ende se llegue a faltar el respeto a las personas que nos rodean.

2 Estableciendo límites
Si no les enseñas que cada acción sea buena o mala lleva consigo consecuencias, será más complicado para ti fomentar el valor del respeto en tus hijos. Se comienza con las cosas más sencillas y complejas, desde los hábitos que enseñamos a los hijos, como limpiar su habitación hasta la hora en la que deben ir a dormir. En toda la vida cotidiana deben existir límites y reglas que se deben cumplir para tener una excelente convivencia familiar y buenas relaciones sociales.

Entonces aprende a establecer límites cuando creas que tus hijos están fuera de control, por ejemplo: “En casa están prohibidas las groserías”, “Reconocer los errores y las fallas, es una manera de respeto”, “Los premios se ganan con esfuerzo y no se dan fácilmente”, entre otras ideas.

3 Oídos bien atentos
Muchas veces pasa que los hijos comienzan a faltar el respeto a sus padres, por la falsa creencia de creer que ellos no los comprenden, argumentando que no tienen comunicación y que no los conocen lo suficiente; me refiero a sus gustos, necesidades, pensamientos, dudas, etcétera.

Por ello, es importante siempre tener los oídos bien atentos cuando los hijos hablen, tratándolos de entender y escuchar de manera asertiva, así podrás conocer cuáles son sus pensamientos e inquietudes para poder empatizar con ellos y lograr tener acuerdos.

Con ello no me refiero a que hagas lo que tus hijos quieran, sino que les brindes alternativas distintas para resolver un problema o actuar, sin necesidad de que ellos piensen o crean que tú no los escuchas o comprendes. De esta forma lograrás que ellos te respeten.

4 Una autoridad que guía y apoya
Es fácil que los padres les demos a los hijos todo lo que quieran en el momento que ellos lo pidan; incluso que los dejemos actuar conforme ellos piensen es lo correcto. Sin embargo, al hacerlo perderás autoridad y será más sencillo que te falten al respeto, pues tu opinión no contará o no será válida para tus hijos.

Un ejemplo es un salón de clases donde la autoridad la tiene el profesor, él indica lo que deben hacer sus estudiantes para lograr su propósito para enseñar un tema; al igual tú, deberás ser la autoridad en casa, donde guíes y apoyes a tus hijos a alcanzar sus objetivos. Recuerda: nada se hará sin tu previo conocimiento y permiso.

El respeto es un valor fundamental que deben aprender los hijos; recuerda que ese conocimiento tendrá valor cuando ellos comiencen por respetar a sus padres, para luego entonces respetar a todas las personas que les rodean.

ALARGANDO LA VIDA DE LOS PADRES

Tener a nuestros padres para disfrutarlos cada día de nuestras vidas es algo glorioso. No hay nada como su compañía, su apoyo y su dedicación. Quisiéramos tenerlos por siempre, y si pudiésemos hacer algo para alargar su vida, seguramente lo haríamos.

Según los expertos, hay algo que puedes hacer para que los padres viva más años, y es pasar más tiempo con ellos. De acuerdo a una investigación, las personas entrando en la tercera edad pueden alargar su vida si sus seres queridos están cerca de ellos.

El estudio
La investigación se llevó a cabo con más de 1600 personas mayores de 60 años, y se descubrió que aquellos pacientes cuyas vidas eran solitarias, tenían una mayor probabilidad de mortalidad.

Esto aplica no sólo a los padres, sino a todas las personas mayores. Por lo que si quieres prolongar la vida de un ser querido, sólo tienes que dedicarle tiempo, compañía y afecto.

Los datos hablan por sí solos: mientras que un 23% de los encuestados que decían ser solitarios, murieron dentro de los primeros 6 años del estudio, un 14% que reportó estar siempre en compañía vivieron más tiempo.

La clave del deterioro
Para los investigadores, la soledad fue un predictivo del deterioro funcional y la posterior muerte. De acuerdo a otra investigación complementaria, del departamento de Medicina Interna de la Universidad de California, en los adultos mayores, la condición general de salud no está influenciada sólo por condiciones estrictamente biológicas y médicas, sino también por la angustia psicosocial.

Es decir, que la buena salud de un adulto dependerá en gran medida de su estado de ánimo, sus relaciones sociales, y de su salud mental. Por lo que los expertos coinciden en que la soledad es clave para el deterioro de la salud.

La soledad de los mayores
Cuando hablamos de soledad muchas veces pensamos en la tercera edad. Nuestra sociedad no siempre valora la experiencia y la enseñanza que pueden dejarnos nuestros abuelos, y muchas veces nos olvidamos de ellos.

Así, algunos adultos que ya no pueden valerse por sí mismos son recluidos en hogares de ancianos, o simplemente pasa mucho tiempo sin ver a sus familiares. En este contexto, las personas entristecen, y eso afecta al alma y al cuerpo.

Darle el protagonismo que se merecen
Nuestros abuelos son las raíces de nuestra familia. Ellos son el ancla, el timón de nuestro árbol genealógico. La profunda crisis de valores que venimos sufriendo en los últimos años hace que muchas veces no valoremos esto.

Los abuelos merecen protagonismo, dedicación y tiempo. Es nuestro deber darles el ese espacio que reconfortará su alma y le darán renovadas ganas de vivir. Su autoestima se fortalecerá y el reconocimiento será un gran aliciente para mejorar su salud en general.

La ancianidad llega más tarde que antes
Aunque muchos ancianos viven en soledad y no tienen demasiada vida social, en el otro extremo están los “sexalesentes”. Este nuevo término, es una mezcla entre las palabras sexagenario y adolescente, y refiere  a aquellos adultos mayores de 60 años que son activos, que tienen gran vida social y que no se quedan quietos.

Es bueno ver cómo muchos adultos ven el transitar a la tercera edad de forma positiva y no se quedan con la edad que dicen sus documentos. Ellos salen, van de viaje, hacen deporte, programan caminatas con amigos, y hacen piruetas con sus nietos.

Abuelos modernos
Mi madre, que ha pasado los 60, tiene un trabajo demandante, sale con sus amigas a menudo, va de vacaciones, va a yoga y a clases de baile. Y en medio de todo eso, cocina delicioso manjares para nuestra familia y cuida a mis hijos cuando se lo pido. Es una abuela con todas las pilas.

Mi suegro, que ha pasado los 70, hace tenis 2 veces por semana, natación, se reúne con amigos asiduamente, y tiene una vitalidad y energía envidiable. Nadie diría que tiene más de 70 años.

Nos encanta reunirnos en familia, compartir el tiempo juntos. Mis hijos valoran mucho el tiempo con sus abuelos, y esto no sólo alimenta nuestra unión, sino que alegra nuestros corazones. La soledad no tiene cabida aquí.

Alarga la vida de tus seres queridos
Ahora ya sabes que si quieres que tu madre viva por más tiempo, tienes que pasar más tiempo con ella. Y lo mismo para el resto de los adultos mayores de tu familia.

Alienta a tus padres y abuelos a pasar más tiempo incluso con sus amigos, vecinos o conocidos. Motívalos a que se inscriban en algún curso, o que vayan a algún taller de algún tipo, donde puedan socializar y hacer amistades nuevas.

Las relaciones sociales serán el antídoto contra la soledad y la depresión, y los ayudarán a conectar con otros, a ver su vida de forma positiva, y a sentirse felices por cada día vivido.

El beneficio es mutuo
Contar con la presencia de nuestra madre, padre o abuelos cuando ya están grandes, tiene un valor incalculable. Podemos nutrirnos con sus experiencias, escuchar sus sabios consejos, aprender de sus virtudes y apoyarnos en sus abrazos.

Nos llenan de historias
Nos invitan a conocer otras realidades
Nos apoyan
Son el ancla de unión de nuestra familia
Nuestros hijos los adoran
¡Y cocinan riquísimo!
Pasar más tiempo con ellos no sólo alargará su vida, sino que fortalecerá su autoestima y alegrará nuestro corazón. Ve ahora a abrazar a tus padres y abuelos, ¡y alarga su vida!

FALTA DE DETALLES EN UN MATRIMONIO O CONVIVENCIA; LA MUERTE DEL AMOR

El amor nace por pequeños detalles y muere por falta de ellos
La falta de detalles en un matrimonio pueden ocasionar tomar decisiones innecesarias como el divorcio ¡Asegúrate que nunca falten en su relación!

Al principio miradas intensas, caricias el rostro,  cartas de amor, la canción que te dedicó cuando eran enamorados;  flores, peluches, todos esos pequeños detalles provocan el  enamoramiento.

Historias que se repiten:

Al pasar los años, decidimos unir nuestras vidas para formar una familia; como era lógico, la relación fue transformándose en algo rutinario y monótono por la llegada de los hijos y las múltiples responsabilidades y obligaciones que teníamos que ejercer cada uno para tener una estabilidad. En fin, muchas cosas provocaron que esos detalles se fueran desvaneciendo.

Por tal razón, existieron días enteros que mis lágrimas no cesaban al pensar que el amor en mi matrimonio se había terminado; incluso llegué a imaginar que ya no era tan atractiva y seductora, por ello que mi esposo había dejado de tener detalles de amor.

Por fortuna estaba equivocada. Al enfrentar mis sentimientos y exponer mis dudas estas se fueron despejando; hoy por hoy los dos estamos trabajando para que esos detalles nunca dejen de fortalecer nuestra relación, ya que estábamos a un punto de experimentar una separación.

El amor se debe de cuidar como a una bella planta
Tal vez mi historia te suene familiar debido a que muchas de las relaciones se terminan por falta de las demostraciones de afecto, llevando a la pareja a pensar que el amor entre ellos ha culminado. Sin embargo, cuando realmente está presente el amor, solo habrá una manera de evitar tomar decisiones que afecten el matrimonio como el divorcio: me refiero a la importancia de los detalles.

Como sabrás, todos pasamos distintas etapas en el matrimonio comenzando por el enamoramiento, que según estudios dura unos cuantos meses. Luego entonces se experimentan otras etapas que son cuando las parejas se aceptan tal como son y así se llega al éxito.

Sin embargo, durante todo ese tiempo en el cual se conoce y acepta a la pareja deberán existir las demostraciones de amor, para que los dos se sientan íntegros, seguros, confiados y especiales.

El amor se puede compararse fácilmente al cuidado de una planta, ya que se debe regarse y cultivarse constantemente para que no muera. Dicho lo anterior, entonces ¿Cómo lograr esos detalles para fortalecer la relación?

1 Estar en sus pensamientos
Las responsabilidades y el rol que cada uno como cónyuge debe realizar para lograr la estabilidad familiar puede provocar que se olviden los detalles. Pero si lo piensas bien, con solo un simple mensaje de texto diciéndole que lo extrañas, que lo amas o simplemente preguntándole cómo está, serán pequeños gestos que te harán sentir plena, provocando que al momento de leerlos tu pareja piense en ti.

No necesitas invertir dinero para dar detalles, recuerda que puedes demostrar tu amor con abrazos, besos, caricias; incluso anticipándote a sus necesidades. Tal vez tener preparada su comida favorita o una bebida refrescante cuando tu pareja llegue a casa, incluso sintonizar esa canción que les traerán recuerdos gratos de su pasado. La idea principal es que los detalles harán recordarse y mantenerse presentes en el pensamiento y corazón de los dos.

2 Romper con la rutina
Está comprobado que el cerebro tiende a recordar con mayor facilidad los momentos tristes y amargos; sin embargo, sabemos que también se puede marcar una diferencia y crear una experiencia significativa en la memoria de cualquiera cuando se recibe una buena noticia que provoca una felicidad intensa.

Con ello me refiero a que los detalles que le des a tu pareja pueden provocar que se rompa con la rutina cotidiana, para que con ellos se generen experiencias inolvidables y gratas de recordar. Puedes pensar en dar sorpresas u obsequios inesperados, esos que hacen sentir especial a la persona que lo recibe.

Tal vez pueda ser una cita romántica, o una invitación a una cena, incluso planear pasar un fin de semana fuera de la casa; lo importante es sorprender a la pareja con algo que le guste.

3 Fortaleciendo lazos 
No dejes de tener detalles con tu pareja, ya que es más probable que los dos se sientan seguros, confiados, especiales y amados. Al tenerlos, se alejarán las dudas, temores y miedos, haciendo que su convivencia sea armónica, incluso aun cuando existan diferentes ideologías o conflictos.

No solo los detalles tienen la función de fortalecer la unión de las parejas, sino también refuerzan y aumentan el autoestima, haciéndote sentir especial. Cuando te esfuerzas por complacer y cuidar a tu pareja con detalles amorosos, tú te sentirás bien contigo misma; ya que la mayor alegría de cualquier cónyuge es ver feliz a tu ser amado.

Es así de sencillo, cuando tu pareja se siente feliz, irradiará automáticamente sus emociones contagiando a los que le rodean, por ello es que tu relación siempre tendrá armonía.

La varita mágica que resuelve cualquier discusión
Sabemos que la mayoría de los matrimonios tienen conflictos, es parte de la vida y de las relaciones. Es por ello que los detalles harán que cualquier pleito, diferencia o discusión se resuelva con mayor facilidad, como si fuera una varita mágica que tiene el poder de transformar las emociones negativas en positivas con solo un toque.

Por este motivo es que es muy importante mantener los detalles en la relación; ya que se evitan malos entendidos, como pensar que el amor y la chispa se acabó de repente. Cuando estos detalles dejan de estar presentes, es probable que el amor muera lentamente, lastimándote no solo a ti o a tu pareja, sino a tus hijos o tus seres queridos.

Los detalles en la pareja aumentan el amor ¡No se olviden de ellos!